Tomás Pozzi invita a sumergirse en los pueblos para reducir la velocidad del día a día
Paloma Palomo Mérida, 14 jul (EFE).- En una sociedad acostumbrada a vivir muy deprisa, el actor argentino Tomás Pozzi, que esta semana regresa al Festival de Teatro Clásico de Mérida, ha...
Paloma Palomo
Mérida, 14 jul (EFE).- En una sociedad acostumbrada a vivir muy deprisa, el actor argentino Tomás Pozzi, que esta semana regresa al Festival de Teatro Clásico de Mérida, ha reivindicado la necesidad de la calma, la que se percibe en los pueblos; necesaria para observar y conocer sensaciones sin que medien las palabras.
En una entrevista concedida a EFE, Pozzi, unos de los actores de la obra 'Timón de Aquiles' junto a Esther Acevedo, Pepe Viyuela y Beatriz Melgares, aboga por regresar a los pueblos para rescatar los “rituales” que las grandes ciudades ya han perdido.
Pozzi (Argentina, 1978) defiende la necesidad de observar las dinámicas cotidianas de las personas, lo que el denomina como "ritos", una "coreografía" de lenguaje corporal y del rostro que habla por sí misma sin que se necesite ni media palabra.
"Es muy sano y hermoso ver otro tipo de comunicación”, ha apuntado con respecto a las tradiciones y costumbres de los pequeños municipios. A modo de ejemplo, Pozzi cita los bares de los pueblos, donde “sólo con un gesto ya todos los abuelos se van a una mesa, sacan el juego y se ponen cada uno en el lugar que suelen ocupar”.
“A mí eso me parece mágico", remarca el actor, partidario de que el residente de las grandes ciudades acuda a los pueblos a escuchar, ver y sentir. Es un proceso, agrega, en el que la mente se desacelera, pero advierte también que hay quienes se "angustian" al principio por la costumbre del frenesí diario.
Algo así como cuando se te rompía el teléfono analógico... "pues ya se enteraba uno" cuando podía; ahora, si te ocurre con los móviles, surgen los nervios y hasta el caos.
En 'Timón de Aquiles', obra de Shakespeare que ha adaptado Joaquín Hinojosa con la dramaturgia y dirección de Hernán Gené, Pozzi interpreta a Apemanto, un "casi fiel" amigo del protagonista, "un pepito grillo" capaz de anunciar con gracia lo que va a pasar.
"La gente que está alrededor de Timón le vende un poco una vida que no es del todo verdad, le muestran lo que él quiere ver para luego pedirle lo que lo que cada uno necesita", explica el actor sobre ese entorno de afecto nada claro.
Para Pozzi, esta dinámica de 'adular para lograr' simula la superficialidad que día a día vemos en las redes sociales.
En un contexto en el que la tecnología domina buena parte del día, el actor argentino apuesta por una “sociedad equilibrada” que utilice los avances como herramienta, pero que pierda el miedo al “cara a cara”.
No obstante, Pozzi hace un paréntesis en esta reflexión: "A la hora de ligar, es más fácil recibir un no por una aplicación que recibirlo en un bar".
“Hay que equilibrar todo”, ha recalcado Pozzi, si el ser humano quiere "un poco de paz real". Sin embargo, advierte de que una calma extendida puede llevar a una soledad que “cada vez nos puede dar más miedo”. "Cuando uno empieza realmente a enfrentarse a su propio espejo, a veces intenta taparlo con mil cosas”, añade.
“Estamos mirando constantemente para distintos lugares porque todo el rato, en todos los sitios, hay luces que se encienden, pero que hacen que nos olvidemos de lo anterior”, ha incidido. EFE
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