Triple Espiral, Caral y otros tesoros arqueológicos del Perú corren peligro por el avance de las mafias del tráfico de terrenos
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La destrucción total del geoglifo Triple Espiral en La Libertad no solo representa la pérdida irreversible de una pieza arqueológica de más de mil años de antigüedad. También expone una realidad que especialistas, arqueólogos y defensores del patrimonio vienen denunciando desde hace décadas: el avance de las mafias de tráfico de terrenos sobre algunos de los espacios históricos más importantes del Perú.
Desde la Ciudad Sagrada de Caral hasta las huacas de Lima, pasando por complejos arqueológicos de la costa y la sierra, el patrimonio cultural peruano enfrenta una amenaza constante que combina invasiones, ocupaciones ilegales, destrucción deliberada, ausencia de vigilancia estatal y, en algunos casos, una alarmante impunidad.
La destrucción de la Triple EspiralEl geoglifo Triple Espiral, ubicado en la Zona Arqueológica Quebrada Santo Domingo, en el distrito de Laredo, provincia de Trujillo, tenía más de mil años de antigüedad. Con una extensión aproximada de 22 metros de largo por seis metros de ancho, constituía una de las evidencias más importantes sobre las antiguas prácticas rituales relacionadas con el agua desarrolladas por sociedades prehispánicas de la costa norte.
Su importancia era tal que diversos especialistas comparaban su valor simbólico con el de las Líneas de Nazca. Sin embargo, hoy la figura ha desaparecido.
De acuerdo con las investigaciones preliminares del Ministerio de Cultura (Mincul), el geoglifo fue borrado de manera intencional mediante la remoción manual del terreno. El atentado ocurrió pocos días después de que el Estado ejecutara un operativo para recuperar áreas ocupadas ilegalmente dentro de la zona arqueológica.
Las autoridades consideran que la destrucción podría haber sido una represalia contra las acciones de recuperación de terrenos realizadas en el lugar.
Para José Carlos Orrillo, director del proyecto Intangible, el daño equivale a destruir uno de los símbolos más representativos del patrimonio nacional.
“Es como si hubieran destruido el colibrí de Nazca o ingresado a Machu Picchu para demoler la piedra Intihuatana”, declaró.
Caral: amenazas constantes contra el patrimonio más antiguo de AméricaA cientos de kilómetros de La Libertad, la situación no es muy diferente.
La arqueóloga Ruth Shady, descubridora de la civilización Caral y directora del Proyecto Especial Arqueológico Caral-Supe, ha denunciado reiteradamente amenazas de muerte vinculadas a traficantes de terrenos interesados en apropiarse de áreas protegidas alrededor del complejo arqueológico.
Caral, reconocida por la Unesco como Patrimonio Mundial en 2009, conserva vestigios de una civilización que floreció hace aproximadamente cinco mil años y es considerada la más antigua de América.
Sin embargo, la relevancia histórica del sitio no ha impedido que grupos dedicados al tráfico de terrenos intenten ocupar espacios protegidos.
Shady ha advertido públicamente que la falta de presencia policial ha dejado vulnerables tanto a los trabajadores como a los monumentos arqueológicos. Según sus denuncias, personas vinculadas a invasiones habrían llegado incluso a expresar que, una vez eliminados quienes defienden el patrimonio, podrían apropiarse libremente de las tierras.
Las amenazas no son nuevas. Durante la pandemia se reportó un incremento de invasiones y ocupaciones ilegales dentro del área de influencia de Caral, aprovechando la disminución de controles estatales.
Armatambo y las invasiones que duran décadasLa problemática tampoco es exclusiva de regiones alejadas de la capital.
En la Huaca Cruz de Armatambo, ubicada en el distrito limeño de Chorrillos, vecinos y organizaciones patrimoniales denuncian invasiones que se mantienen desde hace más de 20 años.
En abril pasado se reportó el pintado de muros arqueológicos y la instalación de estructuras precarias dentro del monumento, considerado uno de los principales testimonios de la cultura Ichma y posteriormente incorporado al Imperio Inca.
Según el colectivo patrimonial Huaqueros, alrededor de 900 metros cuadrados del sitio permanecen ocupados ilegalmente. A ello se suman conexiones clandestinas de agua, desagüe y electricidad, excavaciones no autorizadas y acumulación de residuos.
Los defensores del patrimonio cuestionan que, pese a décadas de denuncias, no existan soluciones definitivas ni procesos visibles que permitan recuperar plenamente el monumento.
Huacoy, otro ejemplo de ocupación sobre la historiaLa situación alcanza niveles aún más preocupantes en Huacoy, en el distrito de Carabayllo.
Este enorme complejo arqueológico de aproximadamente 1.500 años de antigüedad alberga actualmente a cientos de familias que viven dentro o alrededor de estructuras prehispánicas.
Investigaciones periodísticas han documentado procesos de urbanización y parcelación de terrenos vinculados al contexto arqueológico, algunos incluso con autorizaciones administrativas que permitieron independizaciones de predios ubicados en áreas sensibles.
El resultado es un paisaje donde viviendas, negocios y obras modernas avanzan sobre sectores que deberían estar protegidos por su valor histórico.
Más de 1.500 atentados contra sitios arqueológicosLas cifras muestran que estos casos forman parte de un problema estructural.
De acuerdo con información recopilada por OjoPúblico, solo entre 2009 y 2017 se registraron 1.556 afectaciones a sitios arqueológicos únicamente en la región Lima.
Los daños incluyen invasiones, construcciones ilegales, excavaciones clandestinas, demoliciones y alteraciones de monumentos protegidos.
Pese a ello, durante el mismo periodo solo se impusieron 213 sanciones.
Un informe de control reveló además que cientos de expedientes por afectaciones al patrimonio terminaron prescribiendo sin castigo para los responsables.
La brecha entre la magnitud de los daños y la capacidad del Estado para sancionarlos refleja uno de los principales problemas en la protección del patrimonio cultural peruano.
Sitios arqueológicos bajo amenaza permanenteEl Ministerio de Cultura ha tenido que emitir medidas de protección provisional para diversos sitios arqueológicos ubicados en Junín, Arequipa, Ica y Áncash debido a invasiones, expansión urbana, apertura de vías, actividades agrícolas y huaqueo.
Entre ellos figuran Hatun Xauxa, Lari Lari Uno, Pampa Prieta, Carhuas Uno B, Sala Kaqa y PucaPuca.
En varios casos se detectó la construcción de viviendas, carreteras o infraestructura privada dentro de espacios considerados intangibles.
La expansión urbana continúa siendo uno de los principales factores de riesgo para estos monumentos.
Un patrimonio que desaparece ante la indiferenciaLa destrucción del geoglifo Triple Espiral representa mucho más que la pérdida de una figura dibujada sobre el suelo hace más de mil años.
Simboliza el fracaso de un sistema que durante décadas ha permitido que mafias de tráfico de terrenos, invasores, huaqueros y ocupantes ilegales avancen sobre espacios que pertenecen a toda la nación.
Mientras arqueólogos reciben amenazas, comunidades denuncian invasiones y especialistas alertan sobre daños irreversibles, numerosos monumentos permanecen sin vigilancia suficiente y con procesos judiciales que pueden tardar años o simplemente quedar impunes.
Cada muro derribado, cada geoglifo borrado y cada hectárea invadida representa una página de la historia peruana que desaparece para siempre.
La Triple Espiral ya no existe. La pregunta que queda es cuántos otros monumentos seguirán el mismo camino antes de que el Estado logre detener una amenaza que avanza silenciosamente sobre el pasado del Perú.