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Trump sostendrá la guerra en Irán hasta después de las elecciones

Dos días atrás, el presidente Donald Trump dio una definición contundente respecto a la guerra con Irán, que quizás pasó un tanto inadvertida por su tendencia a contradecirse. Dijo precisamen...

Trump sostendrá la guerra en Irán hasta después de las elecciones

Dos días atrás, el presidente Donald Trump dio una definición contundente respecto a la guerra con Irán, que quizás pasó un tanto inadvertida por su tendencia a contradecirse. Dijo precisamen...

Dos días atrás, el presidente Donald Trump dio una definición contundente respecto a la guerra con Irán, que quizás pasó un tanto inadvertida por su tendencia a contradecirse. Dijo precisamente que la guerra iba a durar hasta después de las elecciones del 3 de noviembre. Su argumento fue que Teherán buscaba la derrota del presidente en esta elección y que, independientemente de lo que sucediera, la guerra perdería sentido político para Irán después de los comicios.

Pero la realidad de los hechos parece ir en otra dirección. La guerra entre Estados Unidos e Irán se prolonga y extiende a siete meses del inicio de la operación “Furia Épica”. Los bombardeos entre Estados Unidos e Irán se han intensificado en el Estrecho de Ormuz. Esto ha generado un aumento significativo en el precio del petróleo. Eso influye no sólo en la elección de medio mandato en Estados Unidos, sino que se proyecta globalmente.

En el horizonte no hay una alternativa que avance hacia la paz. El diálogo se mantiene, pero las partes parecen lejos de un acuerdo.

Simultáneamente, se intensifica la guerra en Yemén. Arabia Saudita se ve cada vez más comprometida en ella. Los hutíes aumentan sus ataques contra buques en Bab el-Mandeb, ruta marítima paralela a Ormuz.

Al mismo tiempo se intensifica el conflicto militar entre Israel y Palestina en Cisjordania. Una docena de países de la OCDE sancionan productos de asentamientos israelíes. Los ataques de los colonos israelíes a la población palestina ha llevado a que una docena de países de la OCDE -incluidos España, Francia y el Reino Unido- apliquen sanciones contra los productos de estos “asentamientos ilegales”. Canadá, Dinamarca, Finlandia, Irlanda, Islandia, Noruega, Polonia, Portugal y Suecia acompañaron la decisión.

La elección israelí, en la cual Netanyahu pondrá en juego su cargo, tendrá lugar el 27 de octubre. Hasta entonces es probable que el gobierno israelí mantenga una política de incrementar el conflicto. El problema es que Trump, para la elección de medio mandato del 4 de noviembre -una semana después- necesita lo contrario: requiere un acuerdo o una tregua como éxito diplomático, hoy lejana.

Buscando un éxito en el campo diplomático, Estados Unidos busca reactivar su rol mediador en la guerra entre Rusia y Ucrania. Tras la gira por Moscú del Jefe de la CIA, John Ratcliffe, y de la visita que realizaron tanto a Putin como a Zelensky los dos delegados especiales de Trump para la mediación en este conflicto -su yerno Jared Kushner y Steve Witcoff- no hubo avances concretos, sólo señales de que el diálogo sigue abierto, pero sin entusiasmo. Ninguna de las dos partes se mostró decidida a avanzar en un diálogo concreto. Zelensky reiteró su pedido de drones con capacidad antiaérea y misiles Patriot. Ucrania ha perdido simultáneamente la entrega por parte de Estados Unidos y de Europa. El agotamiento de las reservas estadounidenses generado por la guerra con Irán ha llevado a Europa a restringir la reducción de las suyas. Se ha puesto en marcha el proyecto para instalar fábricas de producción conjunta entre Ucrania y la OTAN, pero ello llevará tiempo para concretarse.

Rusia sufre ataques a sus centrales de abastecimiento de combustible y vías de comunicación, pero confirma su resiliencia a las bajas. Ucrania, a su vez, encuentra crecientes problemas de reclutamiento y la oposición interna a Zelensky se acentúa, pidiendo elecciones. Una derrota de Trump no alteraría la posición de Washington sobre este conflicto.

La reciente elección regional en Alemania acentúa un giro político hacia el nacionalismo que puede favorecer políticamente a Putin. Alternativa para Alemania superó el 40% a nivel regional. Este partido es una fuerza nacionalista pero no neonazi -con fuerte apoyo en lo que fue la Alemania del Este-, aunque las minorías de esta orientación ideológica votan por él. A nivel regional, a Alternativa para Alemania le faltan sólo tres legisladores para formar gobierno en el estado de Sajonia-Anhalt, y los estaría consiguiendo de un partido nacionalista de izquierda pro-soviético. La elección alemana ha sido francamente favorable a los objetivos de Putin respecto a los países de la OTAN. Alemania se ha lanzado a una política de rearme frente a la hipótesis de un conflicto militar con Rusia, pero la posibilidad de un gobierno de Alternativa para Alemania y sus eventuales aliados dejaría este proceso en manos más favorables a Moscú. Gran parte de la estructura industrial alemana ya fabrica sistemas de armamentos, como es el caso de Volkswagen.

Los sondeos para las próximas elecciones en Francia, Italia y España muestran que ganarían fuerzas de centroderecha o ultraderecha. En Gran Bretaña, un eventual triunfo de Nigel Farage reforzaría el giro en esta dirección. El nacionalismo podría consolidarse como orientación dominante en Europa. En ese contexto, Ucrania deberá aceptar una solución a la guerra en términos desfavorables.

Al mismo tiempo, la política exterior de Trump acentúa un nacionalismo agresivo. Trump impulsa gestos simbólicos de expansión territorial y nacionalismo. Un mapa difundido en su red social presentó a Groenlandia, Canadá, México y el Caribe pintados con los colores de la bandera estadounidense. Ello se ha sumado a su propuesta de cambiar el nombre del Lago Ontario, que Estados Unidos comparte con Canadá, por el de “Lago de América”. También ha propuesto modificar el nombre del estado de “Nuevo México” por el de “América”. Esto ha generado protestas en los estados y países afectados por estos cambios que impulsa Trump.

El presidente estadounidense sigue descartando el ámbito multilateral en favor de las relaciones bilaterales especiales. Trump privilegia vínculos bilaterales intermitentes y cambiantes. La próxima Asamblea General de las Naciones Unidas, que tendrá lugar en octubre, mostrará un clima adverso hacia Estados Unidos, frente al cual Trump profundizará este modelo de relacionamiento bilateral.

En este marco, distintos conflictos de soberanía adquieren para Washington más relevancia. En Groenlandia, Dinamarca ha realizado nuevos ejercicios militares ante un eventual desembarco estadounidense. A su vez, Washington debilita su histórica alianza con Londres, al sostener que podría cambiar su postura pro-británica en el conflicto por las Islas Malvinas. Estados Unidos busca utilizar la base británica en las islas para controlar Magallanes. Argumenta que ello se debe a la negativa del Reino Unido a apoyar a Estados Unidos en el conflicto con Irán, pero en realidad se origina en el interés estadounidense por utilizar la base británica en las islas, desde la cual podría controlar el Estrecho de Magallanes, el tercer paso interoceánico del continente americano junto con el de Groenlandia y el Canal de Panamá.

En definitiva, la guerra con Irán expone límites de Estados Unidos para cerrar el conflicto y la declaración de Trump de que continuará hasta después de la elección estadounidense parece una imposición de la realidad.

Fuente: https://www.infobae.com/opinion/2026/09/13/trump-sostendra-la-guerra-en-iran-hasta-despues-de-las-elecciones/

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