Un estudio revela por qué sentirse parte del grupo ayuda a expresar mejor las opiniones en contra y a que la mayoría las tenga en cuenta
Un equipo del Instituto Avanzado de Ciencia y Tecnología de Corea (KAIST) concluyó en una investigación publicada en Scientific Repor...
Un equipo del Instituto Avanzado de Ciencia y Tecnología de Corea (KAIST) concluyó en una investigación publicada en Scientific Reports que sentirse seguro dentro de un grupo favorece que las personas con opiniones minoritarias presenten argumentos más detallados y persuasivos.
El trabajo, realizado mediante 2 experimentos con escenarios hipotéticos de decisión y en colaboración con la Universidad Western de Canadá, analizó cómo esa confianza influye tanto en quien discrepa como en quienes reciben su planteamiento.
De acuerdo con el artículo divulgado en Phys.org, la investigación estuvo dirigida por los profesores Sujin Lee y Seungwon Jeong, de la Escuela de Negocios y Gestión Tecnológica de KAIST, junto con la profesora Zoe Kinias, de la Escuela de Negocios Ivey.
La seguridad grupal reduce el temor a disentirEl estudio se centra en la llamada seguridad de pertenencia que se forma cuando los miembros de un grupo reciben apoyo emocional y relacional, además de sentirse valorados por el resto. En esas condiciones, aumenta la confianza de que una posición diferente no derivará en rechazo o exclusión.
El informe señala que quienes sostienen una opinión distinta suelen evitar expresarla por temor a consecuencias negativas, aun cuando cuenten con información relevante. Esa dificultad puede crecer dentro de una organización, donde existe una expectativa más fuerte de coincidir con la postura mayoritaria.
Para los autores, el respaldo del equipo permite que las personas concentren su atención en el asunto que se discute, en lugar de preocuparse por las reacciones de sus compañeros. La investigación examinó esa hipótesis desde las 2 partes involucradas en una discrepancia: quien formula el argumento y quien debe evaluarlo.
En el primer experimento, los participantes fueron divididos en 2 grupos: a uno se le hizo sentir mayor respaldo y aceptación por parte de sus compañeros, mientras que el otro no recibió ese estímulo. Después, debían exponer su punto de vista en un escenario donde representaban a la minoría.
Los argumentos fueron más sólidos cuando hubo respaldoLos participantes que percibieron seguridad dentro del grupo elaboraron argumentos más desarrollados y convincentes que aquellos que estuvieron en la condición neutral. El equipo atribuyó esa diferencia a una mayor atención sobre el problema y sobre el contenido de la postura que debían defender.
En el segundo experimento, los investigadores analizaron la reacción de quienes compartían la opinión mayoritaria. Para eso, les mostraron razonamientos escritos por participantes que, en la primera prueba, habían defendido una postura diferente, y les pidieron que evaluaran cuán convincentes les parecían.
Quienes leyeron argumentos procedentes de la condición de apego seguro los consideraron más persuasivos. Además, consideraron en menor medida que esas posturas fueran inapropiadas o rompieran con lo que el resto esperaba dentro del equipo, y mostraron una mayor disposición a tenerlas en cuenta al tomar la decisión.
El resultado sugiere que una opinión minoritaria puede ser recibida como información útil cuando su exposición se produce en un entorno de confianza. En cambio, la discrepancia puede interpretarse como un conflicto si los miembros anticipan que cuestionar la mayoría altera las relaciones internas.
Los miembros internos pueden sentir más presión para alinearseLos investigadores también distinguieron entre minorías internas y externas. Las primeras compartían una identidad grupal con quienes sostenían la posición mayoritaria; las segundas no pertenecían a ese mismo círculo.
El análisis partió de que los integrantes del grupo interno podrían tener más dificultades para discrepar, porque sobre ellos recae una expectativa de coincidencia con las ideas compartidas. En ese contexto, plantear objeciones o críticas a las prácticas vigentes puede resultar más costoso.
La mayoría de las interacciones entre la seguridad de pertenencia y la condición de miembro interno o externo no alcanzó resultados concluyentes. La única diferencia se observó en el segundo experimento: quienes evaluaron los argumentos consideraron menos probable que una opinión distinta rompiera con lo que se esperaba de los integrantes del equipo.
Sin embargo, los análisis exploratorios detectaron un patrón entre las minorías del conjunto interno. En ese caso, la seguridad de pertenencia influyó en la calidad de los planteamientos mediante una mayor concentración en la tarea y facilitó que la mayoría estuviera dispuesta a considerar esas propuestas.
La diversidad requiere condiciones para que las voces sean escuchadasEl trabajo plantea implicaciones para organizaciones con asesorías externas y para aquellas cuyos integrantes conocen de cerca sus problemas. Si esas personas callan por temor a afectar sus vínculos o recibir evaluaciones desfavorables, la institución pierde la oportunidad de actuar ante alertas identificadas desde dentro.
Las posiciones diferentes deben poder expresarse sin temor y ser consideradas por los demás como aportes pertinentes. Jeong y Lee aseguraron que “no basta con darles a los miembros la oportunidad de expresar una opinión diferente”.
Según explicaron, deben tener la certeza de que “no serán excluidos de la organización por tener una opinión distinta”, para poder desarrollar sus ideas y permitir que la mayoría las use para llegar a una mejor decisión.
Entre las prácticas mencionadas figuran invitar abiertamente a presentar contraargumentos, reconocer las contribuciones de las posturas minoritarias y asegurar de forma constante que discrepar no perjudicará las relaciones ni las evaluaciones internas.