Una experta en marca personal analiza a la reina Letizia en su 54 cumpleaños: “Representó una ruptura enorme con la tradición dinástica”
La reina Letizia cumple este martes, 15 de septiembre, 54 años en uno de los mejores momentos para la monarquía española. La mujer de Felipe VI ha sido una de las grandes bazas de Casa Real para...
La reina Letizia cumple este martes, 15 de septiembre, 54 años en uno de los mejores momentos para la monarquía española. La mujer de Felipe VI ha sido una de las grandes bazas de Casa Real para acercar cada vez más la institución a la ciudadanía. De ser periodista en RTVE a liderar eventos de importancia cultural y social, la asturiana ha construido una imagen que habla por sí sola a través de la moda y su lenguaje no verbal.
Sin embargo, más de una década después de la proclamación del rey Felipe, ya no parece necesario que los monarcas demuestren constantemente que representan una corona moderna. Su trayectoria ha conseguido que esa modernización forme parte de la percepción que existe sobre ella. Para Ana Jiménez, experta en construcción de autoridad personal y marca personal, este cambio resulta fundamental para entender la imagen actual de Letizia.
Durante los primeros años de su relación con Felipe VI, prácticamente cada aparición de Letizia era analizada desde el prisma de la renovación. Su forma de vestir, sus discursos, sus intereses y hasta la manera de relacionarse con la sociedad se interpretaban como señales de una nueva etapa para la Corona.
Sin embargo, esa necesidad ha ido desapareciendo. “Había que diferenciar una nueva etapa, actualizar determinados códigos y conseguir que una institución con siglos de historia pudiera seguir resultando comprensible dentro de una sociedad completamente diferente”, explica Jiménez. Ahora, después de más de una década, la situación es diferente: “Ya no necesitan demostrar constantemente que representan una monarquía moderna”.
Esta evolución permite que la reina pueda utilizar actualmente códigos mucho más tradicionales sin que su imagen pierda ese carácter contemporáneo. “Pueden ejercer como una monarquía profundamente tradicional sin que eso haga que parezcan antiguos”, apunta la experta. Y es que la llegada de Letizia a la familia real “representó por sí misma una ruptura enorme con la tradición dinástica”. Había trabajado como periodista, tenía una carrera profesional propia y no pertenecía a una familia aristocrática.
La tradición también puede ser modernaDurante años se ha asociado la modernización de la Corona con la eliminación o reducción de determinados emblemas. Sin embargo, Jiménez plantea una interpretación diferente: “Modernizar no significa necesariamente eliminar sus símbolos. A veces significa conseguir que esos símbolos sigan teniendo sentido cuando cambia la sociedad que los observa”.
Esta idea permite entender mejor la evolución de Letizia. La reina puede llevar una tiara, utilizar joyas históricas, participar en una ceremonia de Estado o vestir de acuerdo con los códigos tradicionales de una monarquía europea y, al mismo tiempo, mantener una imagen contemporánea. “Felipe no necesita dejar de utilizar el uniforme de gala y Letizia no necesita renunciar a la tiara, a las perlas o a los códigos clásicos de luto”, sostiene la experta, en referencia al look utilizado por los monarcas el pasado miércoles 9 en el funeral de Harald V de Noruega.
Para Jiménez, la clave está en que “la modernidad no es tanto lo que llevan puesto, sino la reputación de la persona que lleva esos símbolos”. Por eso mismo, los elementos externos no tienen necesariamente una lectura fija. Su significado depende también de la imagen que haya construido la persona que los utiliza.
El funeral de Harald como ejemplo de esta nueva etapaLa reciente despedida al rey Harald V de Noruega permite observar esta evolución. Felipe VI y Letizia participaron en una ceremonia profundamente marcada por la tradición: uniformes de gala, condecoraciones, pendientes y un collar histórico, códigos de luto, procesiones y una amplia representación de las casas reales europeas.
La reina no necesitó rebajar ese lenguaje ceremonial para parecer moderna. Tampoco convertir cada gesto en una demostración de cercanía. Simplemente desempeñó su función institucional. “Felipe y Letizia parecen desenvolverse con absoluta naturalidad dentro de ese lenguaje. No necesitan combatirlo, rebajarlo ni convertir cada gesto en una demostración de cercanía. Simplemente saben ocupar ese lugar”, sostiene Jiménez.