Una fosa común destapa red de desapariciones, desmembramientos y homicidios vinculados a La Cordillera en Risaralda
La operación Enigma, liderada por la Policía Nacional y la Fiscalía General de la Nación, permitió identificar en una zona rural de Dosquebradas una fosa común donde, de acuerdo con los repor...
La operación Enigma, liderada por la Policía Nacional y la Fiscalía General de la Nación, permitió identificar en una zona rural de Dosquebradas una fosa común donde, de acuerdo con los reportes oficiales, habrían sido ocultados cuerpos de víctimas de homicidios ocurridos entre 2025 y 2026.
Según el comandante de la Policía Metropolitana de Pereira, coronel Óscar Leonel Ochoa Sánchez, la investigación determinó que la fosa estaba vinculada a una secuencia de desapariciones forzadas, desmembramientos y traslados de cuerpos relacionados con disputas internas y enfrentamientos con otras bandas del Eje Cafetero.
El procedimiento forma parte de la primera fase de la operación Enigma, una ofensiva contra el multicrimen en Risaralda que dejó como resultado la captura de dos presuntos integrantes del grupo delictivo: alias Johana y alias Colas.
Ambos estarían implicados en delitos de homicidio agravado, desaparición forzada y tortura. Las autoridades detallaron que la fosa se convirtió en una de las principales pruebas del caso, permitiendo reconstruir una serie de hechos violentos que involucran al menos 15 desapariciones actualmente bajo análisis.
Las capturas y la estructura criminal tras los hechos“Ejecutamos la operación Enigma, una operación sin precedentes donde llegamos a la red criminal vinculada a la Cordillera que participó en las desapariciones, tortura y homicidios en el año 2025 y otros del 2026, donde se capturó alias Johana”, indicó el oficial.
De acuerdo con la información suministrada por las autoridades, alias Johana es un hombre de 42 años que utilizaba un alias femenino para encubrir su identidad y eludir la vigilancia de las autoridades. Según la investigación, mantenía comunicaciones con cabecillas de la organización usando una identidad falsa, lo que dificultó su localización. Por su parte, alias Colas habría asumido funciones de ejecución de actos de tortura, desmembramiento y traslado de cuerpos al sitio de ocultamiento.
El operativo, que contó con el apoyo del CTI, el Gaula Militar, el Bloque de Búsqueda y unidades de inteligencia policial, permitió conectar diversas denuncias por desaparición con información de inteligencia y pruebas recolectadas en terreno. La colaboración entre diferentes unidades facilitó la ubicación del cementerio clandestino y la incautación de elementos clave para el avance procesal.
Pruebas, incautaciones y nuevas líneas de investigaciónDurante los allanamientos en Pereira y Dosquebradas, los investigadores incautaron un arma de fuego y seis teléfonos celulares. El contenido de estos dispositivos será analizado para establecer posibles vínculos entre los capturados y otros integrantes de la estructura criminal, así como para esclarecer más casos de homicidio y desaparición.
Uno de los elementos que más llamó la atención de los investigadores fue la modalidad empleada por los presuntos responsables para dificultar la acción de la justicia. El coronel Ochoa Sánchez explicó que la organización recurría a la desaparición forzada como mecanismo para ocultar homicidios, eliminar pruebas y dificultar el avance de las investigaciones judiciales.
La recuperación de cuerpos y el análisis forense resultan determinantes para identificar a los responsables y reconstruir las rutas de los crímenes.
La hipótesis judicial más sólida apunta a que las órdenes para cometer los asesinatos y desapariciones habrían sido impartidas desde centros penitenciarios y por miembros de la Cordillera que continúan en libertad.
Es de mencionar que, durante la operación de allanamiento, los agentes encontraron un altar de brujería y diferentes objetos para realizar rituales de ocultismo.
Alcance internacional y próximas fases de la operaciónLas autoridades confirmaron que la operación Enigma se encuentra en una primera etapa y anticiparon dos fases adicionales con alcance transnacional, incluyendo investigaciones en Centroamérica y Europa.
El caso puso de relieve una de las modalidades criminales más complejas para la justicia, al recurrir a la desaparición forzada como método para encubrir homicidios y desarticular la acción de la justicia. La investigación continúa con el objetivo de identificar a otros responsables y desmantelar las redes de multicrimen asociadas a la Cordillera.