Una isla británica podría ser evacuada por falta de agua: “No podemos bañarnos”
La pequeña isla Lundy, ubicada en el Canal de Bristol frente a la costa norte de Devon, en el Reino Unido, podría enfrentar su primera evacuación en toda su historia a causa de una crisis hídri...
La pequeña isla Lundy, ubicada en el Canal de Bristol frente a la costa norte de Devon, en el Reino Unido, podría enfrentar su primera evacuación en toda su historia a causa de una crisis hídrica de proporciones inéditas. Los embalses llegaron a caer al 13% de su capacidad tras meses sin precipitaciones, lo que obligó a sus gestores a activar medidas de emergencia. Los 28 habitantes permanentes y los turistas que visitan el enclave conviven hoy con restricciones estrictas.
Según informó The Mirror, la sequía se extendió desde abril sin interrupciones significativas. Para cuando el escenario se tornó crítico, Lundy solo acumuló el 20% del 1,5 metro de precipitaciones que suele recibir en ese período del año. Las reservas del depósito tocaron fondo y forzaron el inicio de un operativo de abastecimiento desde el continente.
Los embalses llegaron al 13% y el suministro comenzó a llegar en barco desde el continenteAnte la emergencia, la organización benéfica Landmark Trust, que administra el enclave, inició en agosto el transporte de agua a bordo del transbordador de pasajeros desde el norte de Devon. El primer envío fue el más grande: alrededor de 67.000 litros a un costo aproximado de £ 7.000 (unos USD 9.200). Desde entonces, se realizan tres despachos semanales de 4.000 litros cada uno.
El problema es que los habitantes consumen entre 9.000 y 11.000 litros diarios, lo que convierte la operación en un desafío permanente. El lugar no cuenta con carreteras convencionales: el fluido debe trasladarse por una pista de granito con una flota reducida de vehículos —tres todoterrenos, una cuadrimoto y un camión de bomberos— hasta el pueblo, situado a unos 120 metros sobre el nivel del mar.
Un deslizamiento de tierra ocurrido en junio bloqueó parte del trayecto y obligó a instalar una manguera de incendios para impulsar el recurso en tramos hasta un tanque intermedio. El medio británico también detalló que la Landmark Trust recurrió a bombear el caudal de charcas usadas por la fauna silvestre —medida sin precedentes en el territorio—. Gracias a ello, la capacidad del reservorio subió levemente hasta el 23,7%.
El pub cerró sus baños, quitaron los tapones de las bañeras y los visitantes usan baldesLas restricciones impuestas afectan tanto a residentes como a turistas. Matt Scantlebury, administrador de la isla, informó al medio que The Tavern, el único pub de Lundy, clausuró sus baños y derivó a los visitantes a instalaciones externas sin conexión a la red de suministro, que el personal ahora llena manualmente con el caudal extraído de las charcas.
Además, se retiraron todos los tapones de las bañeras de los alojamientos. “No podemos bañarnos; los tapones fueron quitados para resistir la tentación”, explicó Scantlebury en declaraciones recogidas por el medio. Los residentes usan baldes para captar el agua de la ducha y reutilizarla para tirar la cadena del inodoro.
Derek Green, director general del enclave, advirtió que la coyuntura también compromete a los animales de la granja, que requieren aprovisionamiento diario. “Evacuar a esos animales, a esas personas y cancelar todas esas vacaciones es algo que nunca ocurrió en la historia de Lundy. Sería enormemente significativo... estamos al borde de tener que tomar esa decisión”, sostuvo Green ante la BBC.
La crisis se agrava porque el ferry que lleva el suministro dejará de operar a fin de mesEl horizonte inmediato no ofrece alivio. El ferry de pasajeros opera de manera estacional y está programado para cesar su servicio antes de que termine el mes, lo que eliminaría el único canal externo de aprovisionamiento. Si las lluvias no llegan antes de ese plazo, la evacuación podría volverse inevitable.
Green señaló además que las lagunas también están descendiendo, por lo que la fuente alternativa tampoco es inagotable. “Estamos en verdadero peligro a menos que llueva muy, muy pronto”, declaró. Un meteorólogo de la BBC precisó que, incluso si las precipitaciones llegaran en los próximos días, tomaría semanas reponer el agua subterránea y los depósitos.
El descenso hasta el 13% representa el registro más bajo jamás documentado. El año anterior, los reservorios cayeron al 33% y también se evaluó un posible cierre, lo que revela un patrón de escasez cada vez más frecuente. Green atribuyó el agravamiento al cambio climático y subrayó la necesidad de ampliar la capacidad de almacenamiento. “Los pronosticadores predicen que el año que viene será aún más cálido”, advirtió.
Lundy recibe unas 18.000 visitas anuales y alberga frailecillos, focas y la mayor colonia de aves marinas del suroeste del Reino Unido.