Úrsula Campos, preparadora de oposiciones: “Veinticuatro horas opositando siete días a la semana es el camino más rápido para quemarte y tirarlo todo”
Úrsula Campos, enfermera y funcionaria de carrera desde 2011, aprobó dos oposiciones a la primera. La segunda, además, tras solo tres meses de preparación. Ahora, en su libro Hay una plaza para...
Úrsula Campos, enfermera y funcionaria de carrera desde 2011, aprobó dos oposiciones a la primera. La segunda, además, tras solo tres meses de preparación. Ahora, en su libro Hay una plaza para ti (Roca Editorial), reúne 33 claves para afrontar un proceso selectivo que, según explica en una entrevista con Infobae, exige algo más que acumular horas delante de los apuntes.
“No recomiendo para nada opositar exclusivamente, veinticuatro horas opositando siete días a la semana. Eso es el camino más rápido para quemarte y tirarlo todo”, advierte Campos, fundadora de la escuela online Yo Opositora, con la que ha acompañado a más de 30.000 alumnos.
La cuestión no es solo cuánto tiempo se dedica a estudiar, sino cómo se utiliza. Cada mes de estudio mal aprovechado supone no solo un desgaste personal, sino también tiempo y dinero invertidos sin un retorno claro. Campos propone combatir esa sensación de estancamiento con datos: resultados de los simulacros, evolución de los aciertos y, sobre todo, número de errores que se repiten.
No hace falta rendir al 100 % todos los díasLa preparación de una oposición puede prolongarse durante meses o incluso años. Pretender mantener el mismo nivel de exigencia cada día, por tanto, puede convertirse en una receta para el agotamiento. Campos aplica a este contexto la regla de Pareto: “El 80% que sean de los días buenos. Habrá un 10% o 15% de días regulares o normales y otro tanto que sean malos, pero por lo menos el 80% que sean buenos”.
La idea no es rebajar el esfuerzo, sino asumir que el rendimiento no será idéntico todos los días. Lo importante es que los días malos no terminen convirtiéndose en semanas de abandono.
El tiempo necesario para preparar una oposición, además, varía enormemente según el cuerpo. Estimaciones del sector sitúan entre seis y 18 meses la preparación de oposiciones del grupo C2, como auxiliar administrativo o Correos. En los cuerpos A1 de mayor exigencia, como Notarías, Judicatura o Inspección de Hacienda, el proceso puede prolongarse entre cuatro y seis años. A mayor duración, mayor importancia adquiere la capacidad de mantener un ritmo sostenible.
El descanso también forma parte del estudioPara Campos, estudiar más horas no equivale necesariamente a estudiar mejor. Una parte del rendimiento depende de factores que suelen quedar fuera del calendario del opositor: dormir, alimentarse correctamente y moverse. “Yo le llamo la productividad silenciosa. Cuidarnos nos ayuda a ser mucho más eficaces y a la larga nos va a ayudar a rendir más”, sostiene.
La autora compara esta preparación con la de los deportistas de élite: el entrenamiento es importante, pero también lo son la recuperación y el cuidado físico. Incluso pequeñas pausas pueden servir para recuperar la atención. Frente a dedicar esos minutos a mirar el móvil, propone levantarse, caminar o cambiar de actividad. El objetivo es llegar a las horas de estudio con la energía necesaria para concentrarse.
El examen también se entrenaLa preparación no termina cuando se ha estudiado todo el temario. También hay que entrenar las condiciones en las que se realizará el examen. Campos recomienda elaborar una checklist para el día de la convocatoria: hora de salida, documentación necesaria y materiales permitidos. “Ese día a veces por un momento se te olvida algo. Tienes que guardar toda tu energía para el momento del examen”, señala.
Los simulacros deberían reproducir, en la medida de lo posible, las condiciones reales de la prueba. Incluso puede ser útil cambiar el entorno habitual de estudio y acudir a una biblioteca distinta para enfrentarse a una situación menos cómoda y familiar. La lógica es que, cuanto más se parezca el entrenamiento al examen, menos elementos inesperados habrá ese día. Campos lo resume con una máxima que repite a sus alumnos: “Entrenamiento fácil, combate duro. Entrenamiento duro, combate fácil”.