Vecinos de Chosica en alerta por falta de limpieza en la quebrada Santo Domingo de Chosica
La zona alta de Chosica mantiene un foco de ...
La zona alta de Chosica mantiene un foco de riesgo ante posibles lluvias intensas: la quebrada Santo Domingo conserva diques, pero tiene piedras y sedimentos acumulados que podrían provocar un desborde. El material ocupa parte del cauce y limita el espacio disponible para recibir nuevas descargas de tierra, lodo y rocas.
Los vecinos de los sectores próximos observan con preocupación el estado de la quebrada, especialmente por los desprendimientos que han ocurrido en los últimos meses. Aunque las precipitaciones recientes no alcanzaron gran intensidad, dejaron nuevos depósitos en distintos tramos del cauce y en las laderas cercanas.
La presencia de infraestructura de contención ofrece una barrera ante el avance del agua y los arrastres. Sin embargo, los diques no eliminan el peligro si el cauce permanece con material acumulado. Una quebrada con menor capacidad puede superar sus límites cuando recibe un volumen mayor de escorrentía durante una lluvia fuerte o un huaico.
Los deslizamientos recientes dejaron más material en el cauceLos movimientos de tierra registrados en los últimos meses dejaron piedras en la parte alta de la quebrada Santo Domingo. El material descendió desde las laderas y se concentró en sectores por donde debería circular el agua, lo que complica la evacuación de nuevos arrastres en caso de precipitaciones.
La quebrada no está completamente descolmatada. Esa condición resulta relevante porque el cauce necesita mantenerse libre para conducir el agua y los sedimentos hacia zonas donde no representen un peligro para la población. Cuando las rocas se apilan detrás o delante de los diques, el flujo encuentra menos espacio y puede desviarse hacia áreas laterales.
El riesgo no depende únicamente de la cantidad de lluvia que caiga en la zona. También influye el estado previo del terreno, la cantidad de piedras acumuladas y la capacidad de las estructuras para resistir la presión del agua. Un cauce con sedimentos acumulados enfrenta mayores dificultades para contener una descarga repentina.
La última limpieza del sector ocurrió hace dos añosUna vecina de la zona indicó que la última limpieza de este tramo de la quebrada se realizó hace dos años. Desde entonces, las piedras volvieron a concentrarse en la parte alta, en una zona donde las pendientes favorecen el descenso de rocas y tierra hacia el cauce.
La residente recordó un episodio ocurrido durante las lluvias de aquel año, cuando el agua sobrepasó el dique ubicado en la parte superior. El desborde fue limitado y no estuvo acompañado por una gran cantidad de piedras, pero alcanzó parte del camino y dejó daños en los alrededores.
“Mi casita también entró un poquito de agua”, relató la vecina. Según explicó, la escorrentía afectó parte de su propiedad y también la vivienda de su hermano. El testimonio expone las consecuencias que puede tener incluso un aumento moderado del caudal cuando el agua sale de su recorrido habitual.
Un desborde podría alcanzar viviendas y caminos en zonas bajasEl deterioro del camino fue una de las secuelas que dejó el desborde anterior. La vecina señaló que el agua dañó una parte de la vía, un antecedente que mantiene la alerta entre quienes viven cerca de la quebrada y deben transitar por ese sector.
Las laderas también presentan desprendimientos. De acuerdo con la residente, varias piedras cayeron desde la zona alta y parte del material avanzó hacia una escalera y otros espacios próximos al cauce. Los deslizamientos en las pendientes aumentan la posibilidad de que nuevas rocas bloqueen el paso del agua.
Si la quebrada Santo Domingo se desborda durante una lluvia intensa, el flujo podría dirigirse hacia las viviendas de la parte baja y hacia otros sectores aledaños de Chosica. El agua no siempre mantiene un recorrido único cuando encuentra obstrucciones, por lo que los caminos laterales, escaleras y lotes cercanos también pueden quedar expuestos.
Los diques requieren un cauce libre para responder ante un huaicoLos diques existentes contienen una parte del caudal y constituyen una protección para las zonas más expuestas. No obstante, su funcionamiento depende de que el agua y el material arrastrado puedan avanzar por el canal previsto. La acumulación de piedras reduce ese margen y eleva la presión sobre las estructuras.
La descolmatación permitiría retirar rocas, tierra y sedimentos que permanecen en el cauce después de los deslizamientos. Los vecinos reclaman una nueva limpieza para recuperar la capacidad de conducción de la quebrada y reducir la posibilidad de que un huaico alcance áreas habitadas o vías de acceso.
La preocupación se concentra en la proximidad de la temporada de lluvias y en los antecedentes de desbordes menores en el sector. Para los residentes, el retiro del material acumulado resulta necesario antes de que una precipitación de mayor volumen encuentre una quebrada con menos espacio para contener el agua, la tierra y las rocas.