Video en la cárcel El Bosque de Barranquilla muestra a presuntos miembros de Los Costeños en celebración con celulares y lo que parecen bebidas alcohólicas
La difusión de un video grabado en el interior de la cárcel El Bosque de Barranquilla reactivó el debate sobre la vigilancia dentro de los centros penitenciarios de la región Caribe. En ...
La difusión de un video grabado en el interior de la cárcel El Bosque de Barranquilla reactivó el debate sobre la vigilancia dentro de los centros penitenciarios de la región Caribe.
En los registros audiovisuales, se observa a presuntos miembros de Los Costeños participando en una celebración con música y lo que parecen ser bebidas alcohólicas, elementos prohibidos dentro del penal.
El material, grabado en el pabellón B del establecimiento, muestra a varios privados de la libertad y destaca la presencia de alias Emiro y alias Camilo Plata, ambos señalados por las autoridades como integrantes de una estructura criminal investigada por delitos graves como la extorsión y el homicidio en la región Caribe.
La difusión de estas grabaciones, que circularon en redes sociales, ha generado alarma pública y motivó la apertura de una investigación oficial.
La aparición de teléfonos celulares y la publicación de contenido directamente desde las cuentas de uno de los internos subrayan la existencia de vacíos en la vigilancia penitenciaria.
El Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (Inpec) anunció el inicio de una investigación formal para determinar las circunstancias que permitieron la grabación y difusión del material desde la prisión.
El objetivo principal es establecer si hubo fallas en los protocolos de seguridad o posibles actos de complicidad por parte del personal encargado.
Alias Emiro y alias Camilo han sido señalados públicamente como miembros de la red criminal Los Costeños. Esta organización es investigada por múltiples delitos, entre ellos extorsión y homicidio en la región Caribe. La relación de los internos con la estructura delictiva refuerza las sospechas sobre la capacidad de las bandas criminales para mantener operaciones desde el interior de los centros de reclusión.
El caso volvió a poner en primer plano la vulnerabilidad de las cárceles frente al ingreso y uso de dispositivos de comunicación. Las autoridades buscan establecer el modo en que los internos accedieron a estos aparatos y cómo lograron compartir contenido en plataformas digitales, a pesar de las restricciones vigentes.